jueves, 12 de enero de 2017

EL HOMBRE ROTO






De un merecido puntapié la dulce  estrella lo ha enviado a volar
“allá donde se lo aguantan”
Y se ha roto en mil pedazos.

Su terquedad quebró todas las leyes físicas
Y atravesó el universo en un parpadeo.

Al llegar a la tierra
su ignorancia lo salva
de ser chamuscado por la atmósfera.

Y sus brazos se hunden en el índico,
y sus piernas han ido a dar al Ártico,
y su cabeza se estaciona en Hawái.
Su corazón ha descendido como un diente de León
Y ha ido a parar a Sudamérica.

El calor de los  volcanes provoca a su cabeza
y quiere agarrar todo a trompadas,
pero sus brazos se hunden en el océano.
Y quiere salir corriendo y escapar de todo,
pero la tundra ha congelado sus piernas.

Su corazón es un niño perdido la selva y no se entera de nada.

Al final se cansa, poco sabe acerca de todo, y
no le queda más que esperar.

-Estás roto- le dice la tierra,
que se mueve lento, pero se mueve,
risueña,


intentando juntar todas las partes.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Hidrocoria



Debes doblarte
el mundo que boga  el espacio lo sabe
solo así la tierra inquieta
enlaza  primavera  e  invierno.

Debes quebrarte
por la parte más  frágil,
en dónde las hormigas mellaron  la rama,
la grieta  abrirá su  camino.

Y el viento  te mostrará el río
y el agua hará a un lado lo que sobra.
Atravesando la  transparente profundidad
Extrañarás la vida que respiras.

Y cuando los meandros se hagan infinitos
y tu corazón cansado acepte su destino,
Sentirás  el cieno blando que te acoge
apagando mansamente la luz del sol.

El recuerdo de la bestia,
el temor a la noche,
el filo cortante de la luna
menguarán la poca  voluntad que queda.

Debes dejarte ir
y con ternura llamar la quietud
y la quietud citará a tu sonrisa,
Como una pequeña luciérnaga que iluminará el universo.

 Recordarás  la bondad
y los matices del mundo pasado traerán  felicidad.
Guardarás todo y no llevarás nada.
Y así, muy lentamente,
La tierra  acogerá la semilla.



domingo, 22 de noviembre de 2015

Yeux






Si no escribo de tus ojos me va dar algo,
se me caerán los dientes en los sueños
Y las hormigas  devorarán los chocolates a medio comer
que escondo en mis zapatos.

Tus ojos son, y miro la luna,
los  de un  perro que acaba de dañar un mueble.
Luciérnagas  iluminando la fría noche de un paisaje desolado.

Alzas  tu mirada  para no verme más
y el cielo se incomoda un poco.
A veces no quisiera escuchar cómo se amaina el sonido de tus pasos.
Y me quedo ahí parado,
Desaborido,
Como una de esas extrañas piedras
que dejan de rodar cuando no las miras.

jueves, 16 de julio de 2015

Alrisha





Pasas por mi lado un poco triste,
te encorvás un poco y ocultás tu corazón
para que no se enrede entre las ramas
 de algún  un árbol de hojas pequeñas y filosas.

(No es tan de noche como a veces lo pienso)

La vida  se pone un poco púrpura
y las veraneras abrazan los arboles sin flores
que agitan sus sonrisas con la brisa  de la tarde
mientras  pequeños colibríes  descansan en sus ramas.

(No es tan ocaso como a veces lo veo)

No estás del todo lejos de este mundo,
Un par de sueños coloridos te acompañan,
Y una  pequeña y cálida  sonrisa
Llevó tu pecho lejos;

Más allá de lo que todos piensan;
Más allá del mundo de los hombres.  

sábado, 6 de junio de 2015

CEFALEA DEL SUICIDA



En Lagash fui vapuleado
por los hombres cercanos al toro y al león,
y mis palabras llenas de desdicha
llegaron a oídos de Ihskur.
Mi huida atravesó  el tiempo
Y Adad relevó el odio en Babilonia.

Vagué las orillas del Éufrates
Hasta perder  el rumbo y encontrar
A los seguidores de Aelo,
A los que importuné con mis historias de dioses antiguos.
Así fue como gané  la antipatía de Yahvé.

En Grecia renegué de Zeus  y fui expulsado hacia el norte,
en donde la precariedad del dios del martillo me causó una risotada.
No fui perdonado tampoco.
Ya me había cansado de temer.

Hoy  deambulo las Antillas  comparando a  Changó
con un mono, los ojos de los hombres muestran su desprecio.

Escondido en la última aldea,
en el último cuarto de una vieja casa,
bajo la cama,
espero el castigo de las deidades.

(A veces sospecho que es solo  una)

Esta noche la medialuna corta la tiniebla,
señal de mi infortunio,
y los truenos de los dioses descansarán en mi entrecejo.



domingo, 19 de abril de 2015

Un poeta japonés espera un cielo del color de la flor del cerezo.





Ahora que sé que voy a morir
El mundo se ha vuelto hermoso
de una manera un tanto infame.

El aguanieve gotea por los techos
dejando a su paso  pequeñas estrellas
que enfrían  los rayos de sol que bajan
por la montaña.

Durante algún tiempo he compartido
mis verduras con los niños,
y un poco de arroz
y un poco de daikon
han alegrado nuestras huertas.

Hace más de diez años
una bestia de fuego tomó el aliento de Toshio,
(También vendrá por mí)
y ahora no puedo más que esperar,
aferrado a este boleto,
el viaje sideral que me llevará a su encuentro.

El corazón de Sakiamuni
me ha mostrado el camino;
un cielo rodocrosita 
Será mi llamado.

ya no tengo miedo,
ni de la lluvia,
ni de la nieve,
ni del viento,
ni del calor veraniego.


viernes, 17 de abril de 2015

A una poeta inocente




No hay un verso manchando algún cuaderno,
ni frases que hacen guiños a los claustros.
Se enamoró de las calles,
de la gente, de los árboles,
mientras disfrutaba de la angustia de las aves.
Su lápiz es inútil cual espada
y a su paso palidecen los espejos.
No quiere que los atardeceres púrpuras
y las lluvias
y las manos de una amiga
y los labios inquietos de un chico
y la piel que se extiende por su cuerpo,
se marchiten en una escala de grises.
Ella es poema,
el poema que navega boca arriba
mientras el río se lo lleva lejos.
Su cuerpo  no se mueve como antes,
tiene frío y se tiene a ella.
Y  su sonrisa  sale desde el fondo
y el universo sabe reflejarse en sus ojos.

Ahí van poetas

  Ahí van poetas que sin pala ni farol renuncian a la furtividad de la noche para atravesar las majestuosas montañas y buscar tonalida...