Amantes


Sonríe a la oscuridad que lo elige,

llevando el destino luminoso de la noche,

y la pasividad del día, que impone pequeñas sonrisas.


La acoge cariñosamente, la disfruta;

le enseña el brillo de las lágrimas amargas,

las miradas, el color, las mariposas,

la misteriosa danza en el corazón de los humanos.


Poco a poco se juntan, se contraen,

una obscura brisa de diamantes,

que implosiona en la eternidad de la calma.


En la quietud la observa con ternura,

la abraza cuando está casi dormida

y la arrulla con una canción de promesas,

que sólo los hombres conocen.

Comentarios

  1. Esa última desentona!
    deja de ser suculento para convertirse en misógino!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares